Enfermedades digestivas en la mujer
DIARIO EL MERCURIO, REVISTA "YA". Martes 26 de octubre de 2004     

"Tengo un nudo en el estómago"'   
La mayoría de las chilenas vive con dolores abdominales y malestares gástricos.

Ellas sufren más que los hombres del comúnmente conocido como colon irritable, hígado graso y estreñimiento. Además, ostentan el récord mundial en cálculos biliares y cáncer de vesícula. Varios males se perpetúan afectando la calidad de vida, pero muchas veces se pueden mejorar con un sencillo tratamiento.  

Texto Ana María Egert R. 

"Casi todo me cae mal, tanto que pienso ir al médico". "Vivo con dolor de estómago". Quejas como éstas, que parecen una letanía, se escuchan a diario. Y las protagonistas son casi siempre mujeres, cualquiera sea su edad, profesión, estado civil y cargo desempeñado. ¿Son ellas más proclives a las enfermedades digestivas?

Pregunta difícil de responder, porque mientras los hombres son reacios a consultar cuando se sienten mal, lo contrario ocurre con ellas, lo que permite que sus enfermedades sean más diagnosticadas, pero dificulta la comparación. Y en esto coinciden los cuatro especialistas entrevistados para este tema. Pese a todo, hay patologías de las que sí se sabe que las afectarían a ellas preferentemente. Las siguientes son las más habituales: Reflujo gastroesofágico Es motivo frecuente de consulta y en su aparición intervienen los hábitos alimentarios, la ingesta abundante de líquido durante la noche, el uso de estrógenos y el sobrepeso.

"Habitualmente las pacientes explican que sienten una molestia en la garganta, como si estuvieran atoradas con algo, lo que se llama disfagia; además, tienen la sensación de que parte de lo ingerido en la comida o algo ácido les sube desde el estómago", comentan los médicos de la Clínica Alemana Roque Sáenz, gastroenterólogo, y Claudio Navarrete, jefe de la Unidad de Endoscopía. A veces, el trastorno se presenta sin acidez y ocurre cuando lo que asciende proviene del intestino, por lo general bilis, lo que provoca más irritación. "Una consecuencia del reflujo es la esofagitis, que es identificable con la endoscopía porque ya se trata de lesiones en el esófago, lo que a veces puede darse incluso sin síntomas", sostiene el doctor Navarrete. 

Según el gastroenterólogo Ricardo Estela, profesor asistente de la Universidad de Chile y especialista del hospital San Borja Arriarán, esta patología hoy es tan recurrente, que un tercio de los pacientes que se someten a endoscopía en ese hospital viene por reflujo y la mayoría son mujeres. Dice que a pesar de ser una enfermedad tan difundida, la causa última aún no se conoce. "Hay un trastorno a nivel del esfínter gastro-esofágico, válvula que normalmente impide que el alimento retorne, pero por qué se vuelve incompetente, aún lo ignoramos. Sólo sabemos que el reflujo infantil se produce por inmadurez del sistema que se supera con el tiempo, pero qué hace que después se altere en la adultez, sigue siendo un misterio". Tal vez, aventura, habría factores raciales: "En Asia es muchísimo menos frecuente que en Occidente". O adquirido con el sobrepeso: "La cantidad de tejido adiposo cambia la presión sobre el diafragma, acentuando el problema". La nicotina, la cafeína y el alcohol también actúan directamente sobre la válvula, y ciertos alimentos como el ajo, cebolla, condimentos, salsa de tomates y especialmente los con mucho contenido graso también afectan, porque impiden que el estómago se vacíe con rapidez. Aunque el doctor Fernando Fluxá, gastroenterólogo de la Clínica Las Condes, piensa que el reflujo se da en ambos géneros, afectando al 60 o 70 % de los chilenos, reconoce que las mujeres suelen ser las más afectadas. La razón: ellas son las que se embarazan, período en el que el trastorno se acentúa.

Fundamentalmente culpa a la alimentación y los malos hábitos. "El alcohol en exceso, tabaquismo y consumo habitual o excesivo de cafeína y chocolates van afectando el esfínter gastroesofágico, relajándolo e impidiéndole que se cierre correctamente una vez que lo ingerido pasó al estómago. Hasta que queda abierto a perpetuidad. Y una vez que esto ocurre, cada vez que se consumen las sustancias mencionadas o alimentos que hacen aumentar los ácidos en el estómago, los malestares se intensifican". El píloro, válvula que se abre para dejar pasar el contenido del estómago al intestino y luego cerrarse, también se puede alterar por los malos hábitos. Sin embargo, la verdadera causa que explique la alteración aún se desconoce. "Lo que sí sabemos es cómo tratarla: hay que evitar los factores de riesgo y acostarse, al menos, dos horas después de comer, evitando que el alimento suba por el efecto de la gravedad". Precauciones que también sirven para quienes no sufren de reflujo. O creen no tenerla "porque hay muchas mujeres, y también hombres, que nunca han sentido ni siquiera un ardor y tienen un tremendo reflujo". Sobre si las tensiones agravan este cuadro, dice que indirectamente sí, al aumentar la secreción de ácidos que suben del estómago al esófago.

Vesícula biliar Es el punto más vulnerable de las chilenas. Mundialmente hablando, las mujeres son las más proclives a formar cálculos, principalmente durante el embarazo. Y mientras más hijos tengan, mayor es el riesgo, explica el doctor Sáenz, "debido al efecto hormonal, que hace que la vesícula se vacíe con mayor dificultad durante esos períodos". También influyen la edad y el sobrepeso, agrega el doctor Fluxá. "El problema es que esta patología suele no dar síntomas, salvo si hace crisis, con cólicos tan fuertes que terminan en el pabellón. Pero lo más frecuente es que el diagnóstico sea fruto de un hallazgo, como una mujer que se hizo una ecografía abdominal por motivos que nada tenían que ver con su vesícula y allí le detectaron cálculos". 

Según el doctor Navarrete, después de los 40 o 45 años, todas las mujeres deberían practicarse este examen. "Porque aunque no todas las litiasis (cálculos) pueden terminar en un cáncer vesicular, sí aumentan el riesgo". El médico Ricardo Estela declara que este cáncer es uno de nuestros problemas más graves de salud pública, y el que a más chilenas mata por tumores malignos, lo que en otros países está lejos de ocurrir. Síndrome del intestino irritable Menos graves, aunque terriblemente molestos, son los trastornos funcionales digestivos que comúnmente en Chile se los engloba bajo el nombre de colon irritable y que puede afectar a todo el intestino. Por eso, los especialistas prefieren llamarlo síndrome de intestino irritable, que se desencadena por problemas de funcionamiento y no porque existan lesiones. El doctor Sáez sostiene que puede presentarse en tres formas distintas: con estreñimiento más distensión abdominal y dolor; con necesidad frecuente de ir al baño, "al levantarse, tomar desayuno, ir al dejar a los niños al colegio y llegar a la oficina, lo que se va calmando a medida que pasa el día", y con ambas modalidades que se alternan por períodos. "En las mujeres lo más común es que se dé con estreñimiento". En general, dice, éstas son personas más sensibles en sus percepciones. La alteración se debería a problemas relacionados con las estructuras del sistema neurológico del intestino y a vivencias desagradables experimentadas en su historia. También se piensa que puede haber derivado de un cuadro infeccioso importante vivido en la infancia o adolescencia que produjo muchas molestias. Sostiene que mientras quienes necesitan ir el baño con frecuencia enfrentan el día con dificultad y aprensiones, los que están en el otro extremo, en su mayoría mujeres, están siempre luchando por cumplir sus metas, lo que repercute en su intestino. Según el doctor Estela, el síndrome de intestino irritable afecta del 10 al 20 por ciento de los chilenos y provoca molestias tales como meteorismo, hinchazón en la zona baja del vientre, dolor abdominal y alteración del tránsito intestinal. Las mujeres con este síndrome duplican a los hombres. Dice que por mucho tiempo se pensó que ésta era una enfermermedad de carácter nervioso, pero hoy, si bien se reconoce que las tensiones la desencadenan, cada vez se están encontrando más causas orgánicas que la explican. "Se sabe que el intestino tiene sus propias neuronas, que no están todas compactadas como en el cerebro, sino distribuidas longitudinalmente a lo largo de toda su extensión.

Estas neuronas producen, entre otras substancias, serotonina, un neurotransmisor de efecto poderoso sobre el funcionamiento intestinal. Lo que se ha visto, de acuerdo a estudios recientes, es que las personas con la enfermedad tendrían menos secreción de esta sustancia a nivel de sus células del intestino". Pero también la enfermedad, advierte, tiene que ver con la percepción del propio cuerpo, la que se acrecienta y se vuelve incómoda cuando baja la producción de las endorfinas producidas en el cerebro, fenómeno que ocurre cuando la persona está sometida a estrés crónico, lo que gatilla las crisis. Además del estrés, menciona como desencadenante el efecto hormonal en el período premenstrual "que aunque no está ciento por ciento comprobado, se ve que intensifica los síntomas". También influyen los alimentos poco saludables, como el ají, ajo, cebolla, bebidas cola, café y condimentos. "En cuanto a los flatulentos, como legumbres, repollo o brócoli, yo aconsejo a mis pacientes que los suspendan en los períodos en que tengan muchos malestares, porque son personas que tienen dificultades para manejar el aire en su tubo digestivo". Muchas veces el síndrome de intestino irritable se presenta junto con el reflujo gastroesofágico, "aunque ambas patologías no están asociadas", destaca el doctor Fluxá. Estreñimiento o constipación Entre sus causas, los médicos señalan el efecto hormonal, una dieta pobre en fibras y los factores culturales: ellas postergan sus idas al baño por hacer otras cosas y evitan utilizar el que no es de su casa, lo que termina afectando su reflejo evacuatorio. Una de las consecuencias del estreñimiento es la enfermedad diverticular en el intestino, que puede no dar síntomas o terminar en el hospital, y las patologías anorrectales. Ambos cuadros son mucho más frecuente en el sector femenino. Hígado graso Se trata de acumulación anormal de sustancias grasas en este órgano.

Según el doctor Sáenz, suele no dar molestias y su detección generalmente se produce por un hallazgo ecográfico. "Las pacientes se asustan al saberlo y hay que explicarles que en la mayoría de los casos no tiene importancia. Pero para descartar que haya alguna patología, deben hacerse otros exámenes". Entre los factores que influyen está el efecto hormonal, obesidad, resistencia a la insulina, colesterol alto, hipertensión y consumo de anticonceptivos. También el beber excesivo, costumbre que hoy se ve con frecuencia entre las jóvenes. CONSULTA FRECUENTE Lo fundamental, destacan los especialistas, es que ante síntomas digestivos bruscos e intensos o molestias no tan graves, pero que se perpetúan desmejorando la calidad de vida, hay que consultar. También es necesario hacerlo para prevenir males mayores. "Porque lo recomendable no es sólo hacerse una ecografía abdominal después de los 40 años para prevenir el cáncer de vesícula, sino también una colonoscopía, que permite detectar pólipos que pueden ser precancerosos", declara el doctor Navarrete. Pero lo que todos deben saber, especialmente las mujeres que son las más vulnerables, es que el síndrome de colon irritable, el más frecuente de todos estos trastornos, no es ni nunca será una enfermedad maligna.  




 
 
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